
Su filosofía es sencilla: que el paciente viva cada paso sin sobresaltos.
El Dr. Shin sabe que muchas personas llegan al dentista con cierta ansiedad: qué le van a encontrar, en qué consistirá el procedimiento, si le va a doler. Para él, la buena odontología empieza por entender esas preocupaciones y por lograr que cada paciente se sienta informado, cómodo y bien atendido.
Esa manera de ver la odontología viene de su infancia. El Dr. Shin creció viendo trabajar a su padre, también dentista, y cómo atendía a cada persona que se sentaba en su sillón con la misma paciencia, atención y compromiso. Ese ejemplo sigue marcando hoy su forma de ejercer.
Muchos de sus pacientes llegaron con sus propios miedos y se fueron viendo la atención dental de otra manera. Para el Dr. Shin, eso es lo que da sentido a su trabajo: no solo resolver un problema, sino ganarse la confianza del paciente y ayudarle a sentirse seguro con su salud bucal.
Su trabajo no termina en los dientes. Responde por cada tratamiento que hace y cree que lo que dura importa tanto como el tratamiento en sí. Su objetivo es ofrecer una atención cuidadosa y duradera, y mantener con sus pacientes una relación de muchos años.
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